Hoy me sentí solo (Carta a mis “amigos” I parte)
Existen ocasiones en las cuales me siento solo, triste y más solo aún, a veces se debe a que discuto con alguien a quien estimo, muchas otras por la impotencia de no poder hacer algo para cambiar mi inicuo destino y otras pocas por no poder rendir al máximo en alguna actividad realizada.
Hoy fue un día que preferiría olvidar pero sé que no podré hacerlo, sé que me atormentará por días, semanas o tal vez meses, y no es que me haya pasado algo en particular que puesto bajo las situaciones precisas hayan tornado un tanto melancólico mí ser, sino que fueron una sucesión de hechos que me llevaron a la depresión, y no es que quiera reproducir el cantar de un emo, pues me considero un tipo alegre, algo tímido pero sólo cuando no conozco a alguien bien y en fin, feliz consigo mismo y en paz con los demás. Tengo amigos, aunque muchas veces suelo confundir ese título con el de simples compañeros, personas con las cuales tengo relaciones interpersonales pero sin duda alguna, no comparto vínculos estrechamente fuertes como para llamarlos “Amigos”.
He ahí la raíz de muchos de mis dilemas, ¿quiénes son mis verdaderos amigos?
Siempre he tratado de rodearme de personas que tengan un IC similar al mío, y no es que me haga pasar por aedo o quiera ser el adonis del conocimiento, sino que simplemente hay cada idiota y subnormal en este mundo, que uno no quiere mezclarse con esas gentes, es decir, no nos metan al mismo saco a todos, por Dios.
La mayoría de las oportunidades soy amable con las personas que me rodean, y cuando no soy tan condescendiente con ellos, los odio, y me encantaría mandarlos al carajo uno a uno en fila india, decirles por ejemplo:
“Flaco Antunez, no seas tan sinvergüenza, eres mi amigo pero devuélveme mis Cds y todas las cosas que te he prestado hasta ahora y que algún día espero volver a ver”
“María, entiendo que te hayan prohibido hablar conmigo pero, ¿tienes que ser tan fría y tan poca expresiva al referirte a mi?, ¿sabes qué? Ultimadamente, vete a la mierda.”
“Julia, ¿no entiendes que estoy tratando de rehacer mi vida?, no me lances esas miradas que me dejan pensativo, estimulan y elevan mis calenturas hasta la estratosfera, si quieres decirme algo, hazlo verbalmente, no muerdo (a menos que así lo prefieras)”
“Gisella, no me simpatizas en absoluto, si pudiera mandarte becada a Alaska, lo haría sólo con el fin y el propósito de tenerte lejos, sé que piensas que soy un oligofrénico-egocentrista de mierda, pero Oh! Sorpresa, si no lo notaste, media universidad no te quiere al lado suyo”
“Helen, si tuvieras algo de amor propio buscarías al agente Smith para que te cosa esos dos hemisferios que tienes por boca tal como lo hizo con Neo, pues tu vocabulario, que no sobrepasa las 300 palabras, está conformado en un 45% por miasma sonora y en un 20% por idiotez lo cual se asemeja demasiado a la dicción de una hetaira”
Así como otras personas merecen mi reconocimiento y admiración o algunas simplemente, como se dice ahora, me caen bien y a las cuales les diría:
“Flavia, eres la persona con quién tengo un lazo especial y aunque a veces me rompás las bolas con tus berrinches de Hanna Montana con menstruación, te quiero y eso es lo único a mi parecer que cuenta y que deberías saber”
“Sofía, en ocasiones quisiera sentarme a tomar una taza de café contigo y hablar de tu filosofía espiritual, sé que tienes parámetros muy bien fundamentados, sería muy interesante entrar en debate contigo, también sé que eres una de las pocas personas que ha notado lo profundo de pensamiento y personalidad que puedo ser y me encanta que quieras saber más y más de mi; me simpatizas”.
“Jorge, sé que guardas distancia de mi desde el día en que te conté que era un derechista – capitalista confeso, pero, ¿no podríamos llegar a un consenso entre tus ideas y las mías? Eres una de las pocas mentes iluminadas y rebosantes de docto que he conocido en mi corta vida, vamos Jorgito, piénsalo”
“Pedro, solíamos ser muy buenos amigos en la secundaria, ¿podríamos llegar a ser los buenos amigos que fuimos?”
“Karla, basta hablar diez minutos contigo para saber que llegarás lejos, te admiro”
Todas estas personas y otras más que no he mencionado son las que bien o mal, forman parte de mí día a día, y así no quiera, los tengo presentes al igual que creo ellos hacen lo mismo conmigo y definitivamente no en un sentido de estima total como debe ser obvio pero ahí estoy. Pues cualquiera que se ufane de conocerme sabe que tengo tantos defectos como virtudes (mi madre utilizaría el término “gracias” en vez de virtudes).
Tal vez el defecto más marcado en mi sea la impuntualidad, pero inmediatamente después en la lista aparecerían los vaivenes de autoestima por los cuales atravieso en momentos que no puedo predecir, en momentos que como hoy derruyen mi estima y lo tiran al suelo sin compasión hasta hacerme sentir abyecto, un ser ruin, despreciable hasta el sentido más profundo de la palabra.
Hoy sentí que a nadie le importé, sentí desaparecer, vi como mis “amigos” me hicieron de lado, no tuve más remedio que irme humillado por alguna causa que no podía explicar con palabras más sí con sentimientos y gestos. Lentamente observé como la vida pasaba flanqueándome, esquivando mi humanidad, no puedo explicar con precisión qué me llevó a este estado pero una vez sumergido en él supe que sería difícil salir.
Espero poder salir airoso de este mal espiritual que me aqueja, entretanto, la soledad me hará pensar, reflexionar, valorar y definir prioridades pues si algo bueno puedo rescatar de la soledad es que aumenta mi capacidad cognitiva, estimula las sinapsis y como resultado, me hace pensar mejor. Después de este periodo seré 1% más indemne a estos vaivenes de estima que como precisé líneas arriba, dañan mi espíritu y muchas otras veces, lo corrompen.
Hoy fue un día que preferiría olvidar pero sé que no podré hacerlo, sé que me atormentará por días, semanas o tal vez meses, y no es que me haya pasado algo en particular que puesto bajo las situaciones precisas hayan tornado un tanto melancólico mí ser, sino que fueron una sucesión de hechos que me llevaron a la depresión, y no es que quiera reproducir el cantar de un emo, pues me considero un tipo alegre, algo tímido pero sólo cuando no conozco a alguien bien y en fin, feliz consigo mismo y en paz con los demás. Tengo amigos, aunque muchas veces suelo confundir ese título con el de simples compañeros, personas con las cuales tengo relaciones interpersonales pero sin duda alguna, no comparto vínculos estrechamente fuertes como para llamarlos “Amigos”.
He ahí la raíz de muchos de mis dilemas, ¿quiénes son mis verdaderos amigos?
Siempre he tratado de rodearme de personas que tengan un IC similar al mío, y no es que me haga pasar por aedo o quiera ser el adonis del conocimiento, sino que simplemente hay cada idiota y subnormal en este mundo, que uno no quiere mezclarse con esas gentes, es decir, no nos metan al mismo saco a todos, por Dios.
La mayoría de las oportunidades soy amable con las personas que me rodean, y cuando no soy tan condescendiente con ellos, los odio, y me encantaría mandarlos al carajo uno a uno en fila india, decirles por ejemplo:
“Flaco Antunez, no seas tan sinvergüenza, eres mi amigo pero devuélveme mis Cds y todas las cosas que te he prestado hasta ahora y que algún día espero volver a ver”
“María, entiendo que te hayan prohibido hablar conmigo pero, ¿tienes que ser tan fría y tan poca expresiva al referirte a mi?, ¿sabes qué? Ultimadamente, vete a la mierda.”
“Julia, ¿no entiendes que estoy tratando de rehacer mi vida?, no me lances esas miradas que me dejan pensativo, estimulan y elevan mis calenturas hasta la estratosfera, si quieres decirme algo, hazlo verbalmente, no muerdo (a menos que así lo prefieras)”
“Gisella, no me simpatizas en absoluto, si pudiera mandarte becada a Alaska, lo haría sólo con el fin y el propósito de tenerte lejos, sé que piensas que soy un oligofrénico-egocentrista de mierda, pero Oh! Sorpresa, si no lo notaste, media universidad no te quiere al lado suyo”
“Helen, si tuvieras algo de amor propio buscarías al agente Smith para que te cosa esos dos hemisferios que tienes por boca tal como lo hizo con Neo, pues tu vocabulario, que no sobrepasa las 300 palabras, está conformado en un 45% por miasma sonora y en un 20% por idiotez lo cual se asemeja demasiado a la dicción de una hetaira”
Así como otras personas merecen mi reconocimiento y admiración o algunas simplemente, como se dice ahora, me caen bien y a las cuales les diría:
“Flavia, eres la persona con quién tengo un lazo especial y aunque a veces me rompás las bolas con tus berrinches de Hanna Montana con menstruación, te quiero y eso es lo único a mi parecer que cuenta y que deberías saber”
“Sofía, en ocasiones quisiera sentarme a tomar una taza de café contigo y hablar de tu filosofía espiritual, sé que tienes parámetros muy bien fundamentados, sería muy interesante entrar en debate contigo, también sé que eres una de las pocas personas que ha notado lo profundo de pensamiento y personalidad que puedo ser y me encanta que quieras saber más y más de mi; me simpatizas”.
“Jorge, sé que guardas distancia de mi desde el día en que te conté que era un derechista – capitalista confeso, pero, ¿no podríamos llegar a un consenso entre tus ideas y las mías? Eres una de las pocas mentes iluminadas y rebosantes de docto que he conocido en mi corta vida, vamos Jorgito, piénsalo”
“Pedro, solíamos ser muy buenos amigos en la secundaria, ¿podríamos llegar a ser los buenos amigos que fuimos?”
“Karla, basta hablar diez minutos contigo para saber que llegarás lejos, te admiro”
Todas estas personas y otras más que no he mencionado son las que bien o mal, forman parte de mí día a día, y así no quiera, los tengo presentes al igual que creo ellos hacen lo mismo conmigo y definitivamente no en un sentido de estima total como debe ser obvio pero ahí estoy. Pues cualquiera que se ufane de conocerme sabe que tengo tantos defectos como virtudes (mi madre utilizaría el término “gracias” en vez de virtudes).
Tal vez el defecto más marcado en mi sea la impuntualidad, pero inmediatamente después en la lista aparecerían los vaivenes de autoestima por los cuales atravieso en momentos que no puedo predecir, en momentos que como hoy derruyen mi estima y lo tiran al suelo sin compasión hasta hacerme sentir abyecto, un ser ruin, despreciable hasta el sentido más profundo de la palabra.
Hoy sentí que a nadie le importé, sentí desaparecer, vi como mis “amigos” me hicieron de lado, no tuve más remedio que irme humillado por alguna causa que no podía explicar con palabras más sí con sentimientos y gestos. Lentamente observé como la vida pasaba flanqueándome, esquivando mi humanidad, no puedo explicar con precisión qué me llevó a este estado pero una vez sumergido en él supe que sería difícil salir.
Espero poder salir airoso de este mal espiritual que me aqueja, entretanto, la soledad me hará pensar, reflexionar, valorar y definir prioridades pues si algo bueno puedo rescatar de la soledad es que aumenta mi capacidad cognitiva, estimula las sinapsis y como resultado, me hace pensar mejor. Después de este periodo seré 1% más indemne a estos vaivenes de estima que como precisé líneas arriba, dañan mi espíritu y muchas otras veces, lo corrompen.

muy chevere (y) tu si andas inspirado...
ResponderEliminarpuxa no se :S ya hubiera mandado a la m... a medio mundo xD pero me aguanto
Muy bacan tu page, sigue asi y FELIZ CUMPLE ATRASADOOOO!!!!!!
esta rebueno compañerito kenny,, ,,, simplemnte me gusta,,, super pero yyooo no toy ahi...
ResponderEliminarbrayam genial que palabras jeje muy bien amigo sigue asi, no siempre verbalmente expresamos lo que sentimos , tambien escribiendo es aveces una manera ideal de expresar todo lo que llevamos aqui dentro, no dejes de escribir es un don que sólo Dios te dio, jeje ya encontrarás dirección en Él si se lo permites jejeje .. muy lindoooo
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