Hoy te vi por última vez

No existe un para siempre, yo lo sé muy bien, sin embargo a veces duele terminar esa ilusión que creías duraría para siempre. Tú fuiste mi musa, mi inspiración, mis ganas de continuar. Alexandra, mi Ale, tú siempre me viste como tu amiguito querido, tu bastón, tu soporte en momentos de crisis. Yo siempre te vi con ojitos desorbitados, amándote en silencio, deseándote en la oscuridad, queriéndote con todas las fuerzas que no tengo. Siempre como tu amiguito incondicional, dispuesto a hacer lo que tú, mi princesa de cuento, querías que haga. Fuiste mi novia, tú no lo sabes, pero lo fuiste, fuiste aquel sueño del cual no quería despertar nunca, aquel sueño en el cual éramos felices, tú tan risueña y de buen humor como siempre, yo amándote como a nadie en este mundo.

Nunca me atreví a decirte cuánto te quería y que sufría siendo sólo tu amiguito, aquel que querías muchísimo porque estaba justo ahí, a tu lado, cuando lo necesitabas, cuando no había nadie más.

Las circunstancias en las cuales te conocí fueron tan lindas, fue como si el destino hubiera querido que esa noche nos cruzáramos de casualidad, yo no sabía tu nombre pero ya disfrutaba muchísimo el estar contigo. Esa noche será una de las pocas que recordaré por siempre, que nunca olvidaré así me practiquen una lobotomía.

Desde entonces fuimos amigos y en el transcurso noté que algo nunca antes sentido nacía en mí, sólo sabía que este sentimiento era raro y demasiado grande, tanto que no pude soportarlo. Soñaba despierto con el día en que te confesaba con el corazón en la mano que te amaba, que lo eras todo para mí y que no poder tocarte como mi novia me hacía daño cada día más.

No recurrí a nuestros amigos en común porque tenía miedo, tenía muchísimo miedo. Alguna vez el flaco Antúnez hizo, sin querer, que mis ilusiones hacia ti crezcan, pero yo me obligaba a no agrandar demasiado mis ilusiones pues sabía que a tus hermosos ojos, yo sólo era un amigo especial, un compañero incondicional.
En una ocasión estuve tan mal por este sentimiento que me ahogaba en la tristeza de no estar contigo que casi se lo conté al camión Saavedra, pues creí que él me entendería y me daría un buen consejo; no pude, me tragué la lengua y me refundí más en la pena.

Ale, mi novia en sueños, te quise tanto que hubiera dado todo por tocar tus suaves labios, por acariciar tu piel, por enamorarte todos los días que la vida me alcanzase, por decirte “Te amo” todas las noches al despedirte. Fue tan difícil al principio, fue una pena que me ahogaba cada vez que te veía feliz, sin mí. Las noches en las cuales me decías chau, te quiero mucho amiguito me ponían muy triste de no poder ser más que eso, tu amiguito y también me enojaban por esta estúpida cobardía que me obligaba a amarte en silencio, sólo en mis sueños.
Con el pasar de los días mi idilio se agravó y un día tuve que sentarme a pensar muy seriamente acerca de este problema que carcomía mis ganas de seguir adelante, mis últimas fuerzas. Coaccioné mi mente a llegar a una determinación que sabía, desde el principio, sería dolorosa y definitiva. Estaba decidido a no seguir con este sufrimiento que no merecía, que era injusto. Fue entonces cuando escuche dos canciones que por poco me hicieron llorar, la letra de la primera decía más o menos así:

“Amiga mía, princesa de un cuento infinito.
Amiga mía, tan solo pretendo que cuentes conmigo.
Amiga mía, a ver si uno de estos días,
por fin aprendo a hablar
sin tener que dar tantos rodeos,
que toda esta historia me importa
porque eres mi amiga.

Amiga mía, no sé qué decir,
ni que hacer para verte feliz.
Ojalá pudiera mandar en el alma o en la libertad,
que es lo que a él le hace falta;
llenarte los bolsillos de guerras ganadas,
de sueños e ilusiones renovadas.
Yo quiero regalarte una poesía;
tú piensas que estoy dando las noticias.”


Y la segunda:
“Hipocresía...
Morir de sed teniendo tanta agua
Morir de amor fingiendo estar alegre

Queriendo amar y estar indiferente… Indiferente
Hipocresía...
Es mi sonrisa
Donde escondo el llanto
Mi cuerpo tiene aquel perfume tuyo
Que me recuerda como estoy sufriendo
Y que de celos yo me estoy muriendo”

Quedé lelo y por poco casi lloré, pero sabía que debía tomar una decisión y fue así que empecé a analizar cómo sería mi vida contigo, contabilicé los pros y los contras y dictaminé (no sé si sabiamente) que tú y yo no teníamos futuro, que en el fondo no eres lo que estaba buscando, que todo el amor que sentía por ti tal vez era pasajero.

Mi Ale, si algún día hubiéramos sido más que simples amiguitos, te hubiera hecho muy feliz, en el camino hubiéramos encontrado muchas, muchísimas razones para estar juntos.

Fue difícil aceptar esto, fue doloroso, fue penoso. Al hablarte en los siguientes días me obligué a ser un poco cortante, frío, seco, pero creo tomé la mejor decisión, siempre serás mi amiguita especial, mi mejor amiga, mi confidente. Te llevaré a todos lados, seremos uno por siempre.

Termino con: “Te quiero más por el sentimiento que alguna vez tuve, ese sentimiento que me dolió al principio pero que me abrió los ojos, te quiero hoy más que nunca como mi hermanita bonita, la que siempre auxiliaré y apoyaré” y “hoy te vi por última vez como mi sueño de mujer, te quise y te querré a ti, sólo a ti, mi Ale”.

Comentarios

  1. buuuuuuuuu!!!!....llorare........:(....muy sentimental....jijiij.adivinare quien es ale....creo que es la que creo que es...esa es?¡?¡?¡?...:D no te conosco mucho pero creo que eres my transparente para mis ojos.....:D...yo todo lo veo.!!!!...ajjaja.....mentis mentis.......cheveres tus publicaciones...me encantan!!:)

    ResponderEliminar
  2. Ya sabes quién es, ahora puedo morir en paz

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares