2010 life’s review
Este año 2010 que esta a puertas de extinguirse ha sido un conglomerado de emociones fuertes (buenas y malas), de golpes duros, de alegrías dispersas, de melancolía expresa, de tristezas amontonadas, etc.
He tenido muchos más momentos para pensar en la soledad de mi habitación que en años anteriores; he sido aplicado y responsable con mis labores universitarias hasta la primera mitad de este año que ya está pasando, he empezado un blog que es como la contracara de lo que soy yo en público, no me puedo quejar, me han dicho que hago un trabajo someramente aceptable, ha sido el año de las importantes reuniones familiares, ha sido el año de las importantes planificaciones de vida, en fin, ha sido un año de muchas experiencias que por más que hayan sido buenas o malas, me han enseñado a vivir un 1% más y es algo que en resumen es bueno para mí.
Empecemos por los dos primeros meses de este año, enero y febrero. Inicié el año en una discoteca local, rodeado de los que serían, al final de este año, dos de los mejores amigos y personas que he conocido en este mundo, Ricardo y Bruno. Ambos estudian conmigo, los conocí hace más o menos tres años en la Universidad. Por un lado, Ricardo, es un chico muy popular en la Universidad, es algo conservador y creo yo, de buen corazón. La relación amical con Ricardo fluyó rápidamente y en algún momento determinado fue mi mejor amigo. Por otra parte, Bruno, él me parecía un tipo muy volátil de pensamiento, algo torpe y arisco, pero con el paso del tiempo descubrí que me equivocaba parcialmente, él no es arisco ni mucho menos torpe aunque a veces es difícil bajarlo de ese satélite nuestro llamado Luna. Bruno actualmente sabe muchos de mis secretos, esos secretos que ni en la peor borrachera de mi vida contaría a viva voz, confío en él, es creo un buen amigo y una mejor persona.
Tiempo después, me enteré que mi padre (sí, ese personaje mítico de mis ensayos que ya deben de conocer) venía, después de 16 años, en calidad de visita extraordinaria con una fastuosa delegación conformada por su esposa, una tía, tres primas, un sobrino y la sorpresa del año, un infante que viene a ser mi medio hermano. Su propósito era el ver a su familia y claro, a supervisar el ornato y la calidad de vida de su hijo mayor, es decir, yo. Aún recuerdo ese día, lo vi, me vio, se acercó y me saludó afectuosamente, esta vez él me miró para arriba a diferencia de cuando yo lo veía inmenso y fuerte, era ahora en cambio más bajo que yo, algo gordo y presumo que aún fuerte. Me presentó a su esposa, a mi medio hermano; saludé a mi tía, a mis primas. No tuvimos mayor contacto, todas las ansias y el anhelo de mirarlo que por muchos años de mi niñez me habían hecho llorar de impotencia, se habían esfumado, ahora más bien sentía un profundo respeto y estima por aquel personaje que me había traído al mundo con mi querida madre. La semana que pasó en la ciudad más bien fue de interrogantes acerca de mi futuro, de mi pasado y sobre todo, de mi presente. En aquella semana inédita e insólita por la que atravesó mi familia tuvimos poco tiempo para hablar, o tal vez no lo quisimos, o sólo tal vez –y aunque parezca disparatado- no teníamos de qué hablar. No fue hasta esa reunión que mi padre sostuvo con su contraparte, mi madre, en que hablamos en un resumen “zoom x90000” de lo que había sido mi vida en los últimos 16 años. En ella creo yo, salí bien parado pues había resultado que he sido un magnífico niño, púber y adolescente a los ojos de mi madre. Fueron dos horas y media en las cuales presenté, con mapas mentales, gigantografías imaginarias y papelotes mágicos, mi plan de vida ante ambos además de sustentarlos y tratar de convencerlos. Al final llegamos a un gran acuerdo, del cual en caso llegase a concretarse, sería un cambio de 180º a mi vida; esto todavía se verá en este neonato año que está comenzando.
Como un hecho aislado de esta gran reunión familiar nunca antes vista por mis ojos, vi otra vez, después de varios años, a mi prima Fabiola. Ella fue la primera persona de la cual me enamoré, la recordaba como una niña dulce, valiente y sobre todo, demasiado muy inteligente. Ahora, estaba muy linda, los años la habían hecho una mujer impresionante, una chica muy bella y el doble de inteligente. Cuando la vi pasó por mi mente de manera automática parte de la letra de una canción que me gusta mucho:
Después de tiempo, me la encontré la otra vez
Estaba bella como las estrellas,
Había desarrollado más de lo que pensé.
Hola que tal como te va, que lindo cuerpo tienes, vamos a pasear
Estaba fascinado al verla caminar
…
Se removieron mis recuerdos de niñez cuando en la acera linda estaba ella
Jugando a las muñecas, les daba de comer
Hola dije, ¿quieres jugar?, soy el nuevo doctor de toda la ciudad
Me dijo si me besas me dejo curar…
No lo voy a negar, sentí que algo en mi renacía, pues no es fácil olvidar al primer amor y menos cuando fue con una chica que conoces muy bien y a quien estimas demasiado. En esta oportunidad junté el valor suficiente para decirle lo que alguna vez sentí por ella, mi prima querida. Ella muy educadamente y como toda una dama de clase me comprendió y me dijo que no hubiera podido “ayudarme” nunca, que me adoraba como su “primito lindo, con el que más se lleva”.
Cuando leas esto, Fabiola, sabrás que te quiero mucho, primita, tú también eres la mejor prima del mundo. Un saludo afectuoso y suerte en cada paso que des.
Meses después, en mayo, me encontraba subiendo al tercer piso de mi facultad -lo recuerdo bien, era un miércoles soleado, como a las 11 am y unos 18 grados de temperatura se sentían allá afuera-, iba a regularizar algunos papeles a la dirección de mi facultad cuando ingresé a esa pequeña oficina y allí estaba ella, sentada, riéndose, con una especie de gorro negro, hablando con la secretaria. De inmediato, mi mirada se perdió en su rostro, me pregunté quién era pero no lo supe hasta algunos meses después. Era Alexandra; nuestra historia la he tocado creo yo, demasiado. Ella ahora es una amiga cercana, sólo la recuerdo en este ensayo pues quiero agradecerle todos los momentos bonitos que tiernamente me regaló y que creo no volverán para bien de ambos, sobre todo para mí. Te deseo lo mejor Ale, te estimo demasiado y esos momentos que compartimos se quedarán grabados en mí y me harán recordarte como una muy buena persona, como una buena amiga. Hace poco volteé la página por completo, es ahora parte del pasado, pero el recuerdo siempre ha de quedar.
Es así que llegamos a la mitad de este año 2010. En los meses de junio, julio y agosto, una persona que en algún momento de mi vida fuese todo para mí, Julia, se acercó nuevamente. Tuvimos un breve flirteo a fines de septiembre último, pero cuando empezaba a considerar la idea de comenzar una relación con ella note algo: Julia había cambiado, se había vuelto muy impulsiva, cambiaba de ánimo vertiginosamente y esa fue la principal razón que me hizo pensar “ah no, esta chica no es la misma Julia que conocí tiempo atrás” y me hizo declinar en cualquier pretensión que hubiera podido idealizar hasta entonces. Tiempo después me aseguraron que ella sentía algo especial por mí, pero yo lo dudé de la nueva Julia, ella no era más esa persona tierna que conocí, ahora era, como se dice comúnmente en los callejones sin salida, desahuevante, cosa que no existía en la Julia que conocí años atrás.
A principios de septiembre, mi relación con Flavia ya no iba más, entonces decidimos alturadamente, en acabarla, en terminar siendo amigos. Si bien es cierto no logramos ser los muy buenos amigos que quisimos, al menos lo intentamos. Al final sólo predominaba un sentimiento de respeto profundo y de compañerismo. Ella ha sido hasta ahora la mujer con quien más experiencias bonitas he vivido. Le deseo toda la suerte del mundo, te lo mereces Flavi.
La última parte del año estuvo marcada por una suerte de depresiones y estados de ánimo subterráneos. Me volví un completo emo. Me empezó a importar menos que nunca la Universidad, corrí el riesgo de abandonar cuatro cursos. En algún momento alguien se preguntó que cómo era posible que yo siendo un irresponsable y flojo podía estar invicto hasta ahora y por si fuera poco, adelantando cursos. Bueno, la razón es simple, soy uno de las tres personas de todo mi grado que adelanta cursos porque en el momento en que decidí adelantar, era responsable y estudioso, a diferencia de ahora que me importa un carajo partido en cuatro la Universidad.
Al final del año vino la navidad, y con esto regresó la fucking depresión de todos los años. Escribí una crítica que para mi sorpresa fue apoyada por algunas personas cercanas a mí. No lo creía, había personas que al igual que yo, no les agradaba estos tiempos de alegría y de tiernos cánticos. Esto me levantó el ánimo un poco y no fue una navidad tan desastrosa como erróneamente la había vaticinado.
Sólo espero que todos mis objetivos se cumplan este año 2011, pues es el año en que cambiará mi vida para siempre o se quedará en la misma y monótona situación. Por último quiero agradecer a ciertas personas, por haber compartido momentos buenos y malos en este año 2010, gracias muchachos, espero no olvidarme de nadie pero si es así, pueden abrir la caja de sugerencias del blog, presionando ALT + F4. Ahí va…
A mi madre, por ser la más buena y bonita de este valle de lágrimas.
A mi padre, por apoyarme en algunas cosas.
A mis hermanos, por fregarme la vida y hacerme saber que existo en ellos.
A mis abuelos, por quererme de manera tan desmesurada
A mi tío Daniel, por apoyarme incondicionalmente incluso estando en el otro lado del planeta
A Víctor, por fungir con destreza las veces de un padre.
A Jana, por ser más que una simple familiar, una hermana.
A mi abuelo Eradio, por soportarme y brindarme toda su experiencia de vida.
A Denis, por ser un buen amigo y compañero, uno de los mejores sin duda.
A Mariela, por enseñarme que la vida sólo la tenemos una vez y que debemos adorarla
A Eduardo, por estar en momentos difíciles
A Karen, por apoyarme emocionalmente y por enseñarme, sin querer, las consecuencias de cada determinación.
A Gustavo, por ser el amigo que nunca falla, por ser sincero y por entenderme
A Cecilia, por brindarme su apoyo incondicional.
A Krystel, Flor, Mónica, Edyth, Keren y Carmencita, por ser muy buenas amigas y por soportar mis payasadas xD.
A Christian, Jordano, Alfredo, Abdel, Francis, Jesus Angel y Franklin por ser buenos compañeros – amigos y por hacer mis tardes menos aburridas.
Felices fiestas, cuídense y nos vemos el próximo año, seres bipolares.

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