Requiem



El de la foto, es mi padre, quizás no mi padre biológico pero lo fue para mi con todas sus letras bien puestas.

Víctor, ya no está, partió hoy hacia la inmensidad, se hizo inmortal, Dios vio que este mundo lleno de dolor e injusticias no era para él y decidió contratarlo como uno de sus ángeles. Él ha partido y se nos ha adelantado, nos ha dejado en cuerpo y aunque esto hoy día nos llene de profundo dolor, entendemos que era lo mejor, un ser tan bondadoso y extraordinario no merecía seguir soportando los embates de una enfermedad oportunista y él decidió ganarle, pues él siempre fue un ganador, así era él, siempre fue un guerrero y hasta el último de sus suspiros en este mundo nos siguió enseñando que se debe de luchar por lo que uno quiere y ama con todas sus fuerzas, y eso amigos era su familia, sobre todo, su esposa, mi mamá, a quien amó y atesoró hasta el último de sus pensamientos en este mundo porque si algo le preocupaba a Víctor más que su propia vida era mi mamá y estoy más que seguro que su último pensamiento en la paz de su lecho de muerte fue ella. La amaste tanto que no quisiste hacerle pasar un momento malo ayer, en su cumpleaños, y con esa acción, nos seguiste dando enseñanzas de fortaleza, gracias por ese gesto también.

Víctor ha partido y nada será igual, ya nadie nos hará reír como él, nadie nos dará aliento como él, nadie me hará el nudo de la corbata que nunca aprendí a hacer y me dará un beso en la frente para decirme que me quiere. Si en algo exageró Víctor en vida fue que se hizo querer a donde fuera, tanto pero tanto, que hasta la enfermera que lo atendió hasta su último momento (imposibilitado ya de hablar) le tomó un cariño enorme. Y es que así era él, cuando te le acercabas, irradiaba una energía que te ponía de buen humor y te hacía el día, un tipo bonachón, un ser de luz que hoy encontró su brillantez en el vasto firmamento.

Te lo dije la última vez que te vi Víctor, GRACIAS por todo, por los buenos y malos momentos, por las risas, por las lágrimas, por haberte cruzado en mi vida pues eso me hizo una persona de bien y para honrar tu memoria hasta el último de mis días mantendré tu legado y lo pasaré a otras personas para que te conozcan y vivas en ellos por siempre. Hoy Víctor, me siento destrozado por tu partida, pero me lo debo, fuiste tan bueno conmigo que es lo mínimo que me puedo permitir.

No voy a usar mi tiempo para preguntarme el por qué, o si era justo o no, no. En lo que me queda de tiempo voy a estar esperando aquel momento en que nos reunamos todos una vez más para que nos digas cuánto te agrada que estemos conversando de lo que sea pero juntos, como siempre te gustaba que estemos.

Tú no haz muerto, siempre vivirás en mi corazón, hoy por hoy, adolorido.

Descansa en paz papá.

Arequipa, 18 de Julio del 2020.

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