El Soundtrack de mi vida

El sábado pasado, en unas de mis tantas sesiones introspectivas me cuestionaba con grandilocuente autoridad el hecho de tener un soundtrack para aquellas etapas de mi vida en las cuales alguna canción marcó un hito importante.

Aquellas piezas musicales que tanto me elevaron a un estado de catarsis sanadora o terminaron de hacerme mierda.

Y es que ciertos pasajes de mi vida regresan a mi mente en forma de recuerdo al escuchar cierta canción y pues respetando mi condición humana, provocan en mi una sonsacada sonrisa o un pesar en el alma que procuro ocultar para que otros no desgasten atención en párvulas actitudes de un hombre con un tercio de siglo en la espalda.

Así que sin ninguna obligación castrense que me obligue a explicar por qué me considero un melómano empedernido, describo a continuación las canciones (sólo algunas) que acompañaron ciertos eventos felices o tortuosos, ocultándome tras estas líneas y este espacio (y por supuesto, anhelando que no nos conozcamos personalmente), seleccionadas en orden cronológico:

Dur Dur D’etre Bebe! - Jordy

A inicios de los 90s esta canción era como el himno nacional un lunes por la mañana en un colegio estatal, infaltable.

Era casi parte de la parafernalia ceremonial en todos los cumpleaños infantiles y allí me encontraba yo, con una guayabera horrible de algún estrambótico color, un pantalón de tela con tirantes al hombro y zapatos de charol esperando que ningún adulto presente coaccionara mi ración de pastel o golosinas a cambio de sacar a bailar a alguna niña desconocida con la única intención de saciar sus deseos circenses acordes a la situación.

En ese entonces, disfrutaba las fiestas infantiles únicamente cuando el festejado era yo, de otro modo, solía esconderme debajo del telón que cubría la mesa principal para no ser perturbado con algún pedido de socializar con otros niños. Ese sería, sin advertirlo durante años, un rasgo que marcaría mi adolescencia.

Tanto yo como un cuasi neonato Jordi, fuimos víctimas en los 90s de los deseos de algún adulto que anhelaba y proyectaba algo que nosotros ni siquiera habíamos pedido. Qué será de su vida.

Volveré junto a ti - Laura Pausini

Siempre he considerado que los hombres necesitamos desarrollar un lado femenino para poder entender aquel mundo (mucha veces galaxia entera) que las mujeres poseen en sus mentes, y pues, con el propósito de letrarme en ese ámbito, solía reproducir los cassettes de mis tías (en aquel entonces en sus veintes para treintas) y allí descubrí a la italiana Laura Pausini a quien considero la Édith Piaf de Latinoamérica. La "ítalo-peruana de corazón" que a finales de los noventas e inicios del siglo obtuvo su apogeo en esta parte del mundo.

La primera vez que la escuché recuerdo haber pensado en cuánto dolor y sufrimiento debió haber pasado esta mujer para escribir letras tan desgarradoras, puesto que sus canciones parecían el hielo mismo atravesando tus nervios como hojas de metal afiladas hasta llegar a tus huesos y a tu alma y es que ella no escribe canciones, crea odas y poesías al desamor musicalizadas perfectamente para hacerte sentir el ser más desdichado y miserable de este mundo y allí estaba nuevamente yo, haciendo sus canciones mías, corroborando y avalando todo el pesar que sentía Laura, aplicado claro, a mi tortuosa vida amorosa.

Give me everything - Pitbull ft. Afrojack & Ne-Yo

Cualquiera que se jacte de conocerme medianamente sabe que Pitbull no es ni por asomo un artista que yo suela escuchar, no obstante, este ensayo no relata precisamente mis gustos musicales sino más bien, aquellas canciones que formaron parte de mi vida por conciliación del destino y de mi buena o mala suerte.

Dicho eso, procedo a recordar con extrema dificultad aquella noche color ceniza en la piscina de un hotel costeño al sur del Perú, ella estaba allí, el amor bonito que nunca pude poseer o poseí por muy poco tiempo, nunca lo sabré, una de las mentiras más hermosas que me he podido decir, Alexa. Yo estaba al borde del colapso etílico, despojado de cordura, entereza y vergüenza también. Semidesnudo en una piscina totalmente oscurecida por la noche y sus maleficios, lleno de hojas secas producto de su mal mantenimiento y con agua quizás semi estancada pero nada de eso me importaba, allí estaba ella y no quería (ni podía) pedir más. En su celular sonaba Give me everything de autoría del cubano - estadounidense Pitbull. Yo sólo trataba esforzadamente de no desposeerme de consciencia porque quería verla jugar en el agua cual sirena de poema Homérico, quería disfrutarla un momento más, amarla en secreto mientras mi fuero interno rumiaba mi cobardía.

Desde entonces, han sido pocas las veces que he querido escuchar esta canción, no porque no me agrade ese corte musical sino mas bien, porque me trasladan a esa noche donde una vez más, la perdí.

Ballena Azul - Los NSQNC

De nuevo, aquel que se jacte de conocerme mínimamente sabe de la alta preocupación que tengo por la naturaleza y los seres que lo habitan, excluyendo al ser humano, por supuesto.

Esta canción habla retóricamente de todo el daño y perjuicio que le hemos y le seguimos causando a la flora y a la fauna de nuestro planeta.

¿Alguna vez han llorado con un pop-rock alegre y de mensaje positivo o conocen a alguien que sí? Les apuesto que no. Pues me presento, aquí tienen al primero. ¿Recuerdan lo de la feminidad adaptada de la cual hablé al principio? Bueno, fueron momentos en los cuales ese institinto me ganó y lo digo sin ningún temor. Tener un apartado femenino siendo hombre considero que no me hace menos o me haga homosexual, muy por el contrario, siento que hacen más robusta mi masculinidad.

Hago un paréntesis en este punto para pedirles a las personas que me leen que por favor, tratemos bien y sin desdén a los animales y plantas, no son seres inferiores, son vida y hacen de nuestra existencia vida verdadera.

Suna - Mar de Copas

Suna es una canción con mucho significado oculto, inmaterial y metafórico. Es quizás su simpleza lo que lo hace la canción perfecta puesto que relata la resiliencia del espíritu humano que muchas veces perdemos al encontrarnos con el desamor. Es la representación de la melancolía hecha canción que te empuja a empellones a seguir adelante cuando crees que la vida se acaba sin esa persona. Es, principal y poderosamente, la historia de mi vida y por ello tiene un lugar en este ensayo.

No tengo mucho más que decir, simplemente, si desean, vayan a san Youtube y escuchen un momento a estas cinco canciones, quizás las hagan suyas tanto como yo por decisión propia o no, a quién le importa.

Quizás también haga una parte dos de este relato (si me da tiempo o si alguien me lo pide, equisdé) que me ha tomado más que tiempo, recuerdos buenos y malos de aquellas épocas donde todo era mejor o peor que ahora.

Yo seguiré con esta afición por la música que marca, que duele y que sana puesto que así como algunas veces las canciones me recuerdan a una situación o a una persona en especial, a veces también me gusta creer que alguien en este momento al escuchar una canción, me recuerda.

Buenas noches.

Somewhere over the rainbow,
03:03 am

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